Descripción
Una planta herbácea perenne de un valor ornamental incalculable gracias a su tardía y espectacular floración. Sus hojas son sencillas, estrechas y de un verde oscuro, pero el verdadero protagonismo se lo llevan sus flores. Con una forma que recuerda inevitablemente a las margaritas (con pétalos finos en tonos violetas, azules, rosas o blancos rodeando un botón central amarillo brillante), el áster florece en masa desde finales del verano hasta bien entrado el otoño, convirtiéndose en el broche de oro de la temporada.
Guía rápida de cuidados:
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Luz: Pleno sol directo exterior. Es clave para conseguir una floración densa, compacta y llena de color. Si se planta a la sombra, los tallos se volverán débiles y larguiruchos, y apenas producirá flores.
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Riego: Moderado pero regular. Necesita que el suelo mantenga una humedad constante pero ligera, especialmente durante las semanas previas a la floración en verano. Evita mojar las hojas al regar para prevenir la aparición de hongos en su follaje.
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Clima: Exterior templado o frío. Es una planta sumamente rústica y resistente que soporta sin inmutarse las heladas invernales del interior de la península. Prefiere los climas con estaciones marcadas.
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Sustrato: Fértil, rico en materia orgánica y con muy buen drenaje. Aunque se adapta a suelos normales de jardín, agradece que la tierra sea suelta para evitar que el agua se acumule en sus raíces.
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Mantenimiento: El mayor enemigo del áster es el oídio (un hongo que cubre las hojas de un polvo blanco), por lo que agradece estar en una zona bien ventilada. Dale una poda severa a ras de suelo a finales del invierno para que brote con máxima fuerza en la siguiente primavera.
Información adicional
| Peso | 1-5 kg |
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| Dimensiones | 50 × 20 × 30 cm |













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